Habla, Bruguera

Publicado em: 26/08/2011

Categoria: Entrevista, Reportagem

Paula Alzugaray

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Bruguera1

Compartir se ha convertido en un acto muy importante después de la cultura digital y de la cultura open source. ¿Cree usted que ha cambiado la predisposición de la sociedad/ artistas e instituciones en relación con los derechos de autor? 

Me gustaría decir que en la cultura digital y del open source hay un cambio con respecto a la idea -inclusive al concepto- de compartir, pero en estos momentos mas bien esa ideología, que estaba originalmente detrás del internet, se ha criminalizado cuando sale del espacio de lo personal y va hacia lo “producido”. Como si se quisiera dejar claro que todo aquel que intente crear una sociedad (virtual o real) donde se ejerzan criterios diferentes acerca de la estabilidad y necesidad de acumulación de capital será señalado y rastreado. Esta persecución de la solidaridad me hace pensar en la idea que se está tratando de imponer por algunos en el internet con respecto a la libertad de expresión. Por suerte el internet es infinito, lo cual lo hace al menos más resistente a una unidad ideológica impuesta por unos pocos. Pero la complicidad entre estado y corporaciones está ganando una batalla legal que reduce a los que piensan diferente a ser delincuentes lo cual me parece extremadamente peligroso porque el mundo virtual tiene consecuencias en el mundo real. Como si la sociedad soñada, las utopías fueran castigadas y controladas por la realidad que se está viviendo. Súmale a eso el internet-basura que prolifera como un virus. Entonces el espacio para tener creatividad con respecto a estas nuevas formas de pensarse en lo social están como paralizadas porque la energía y el desgaste ahora está en reclamar el derecho a proponer una sociedad diferente y no a construírla. En esta época del knowledge economy el acceso y la acumulación de capital es el acceso y la acumulación de información y eso es lo que algunos están tratando de hacer pagar. Me resulta aburrido que están usando los mismos sistemas de canje que han existido para una vieja sociedad de economía capitalista. Lo que parece interesante con lo que algunos están tratando de hacer con el internet es crear maneras de concebir el valor, de crear currency, que no sean barras de oro en algún lugar sino una actitud hacia los demás seres humanos, en fin ambos son conceptos igualmente abstractos pero mientras el oro pertenece al campo de la geología, al menos la idea de compartir pertenece al concepto de sociedad y es algo que tiene que evolucionar. La predisposición del mundo del arte, los artistas, las instituciones, hacia el copyright? depende. Depende de la posición de cada cual con respecto a lo que aspira como estatus social y a cual es su actitud hacia la idea del arte como producto. Quizás ha habido algunos que influenciados por la energía que emana del compartir virtual se han replanteado su posición pero no estoy segura que esto haya sido un proceso proselitista. Lo que ha pasado es que es un tema que todo el mundo hablaba a puertas cerradas y ahora tienen que tomar una posición pública, entonces empieza el juego de las hipocrecías institucionales y ahí incluyo a los artistas. 

¿Cómo fue para usted tener permision de la institución para vender copias de DVD en “IP Détournement”? Este acto no tendría que ser prohibido para ser un verdadero acto de piratería?

Los DVD no eran falsos, eran el material original pirateado o copiado para ser distribuídos por el precio de 1 euro en la parte de la explanada y los alrededores de la institución. La manera en la cual se copiaban era filmando sin autorización en el centro de documentación, agarrando los videos de la propia exposicion para crackearlos en la computadora o siendo enviados directamente por una parte de los artistas contactados pues para algunos era importante garantizar la calidad de la copia. Sólo las obras que pertenecían a la colección fueron distribuídas. Lo cual también era interesante porque para algunos eran obras que habían pasado a ser menores o con las que ellos ya no estaban satisfechos pero era lo que estaba en la coleccion del Pompidou y eso también es otro aspecto interesante con respecto a la conservación institucional.
La institución se desentendió de lo que sucediera en el espacio “fuera” de la institución y toda responsabilidad en caso que pasara algo legal recaería sobre mí. Ese fue el acuerdo. Y la carta que se le mandó a los artistas fue revisada por la institución para estar seguros que legalmente no estaban implicados. La carta se mandó a mi nombre. Pero más que nada esta obra es una crítica institucional usando el arte de conducta como medio. La crítica institucional no era hacia el museo ni a su colección sino hacia los artistas y su participación en este juego de valores agregados. Para mí la obra se “hacía” en dos momentos: uno cuando los artistas reaccionaban hacia la carta pensando y posicionándose de un lado u otro del tema pues la condición para participar dentro de la exposición era dar la autorización para ser vendidos. La otra cuando la gente compraba el DVD fuera del museo, entrando en la fantasía de lo prohíbido y de jugar a la anarquía. Pero también estaba el proceso por el que pasaron las negociaciones con la institución y como muchos de los que trabajaban allí secretamente compraban los DVD copiados y como en un momento se habló incluso de incluir en la colección los mismos DVD que les pertenecen ya pero en esta versión pirateada. Y en caso de compra mi idea es que el museo tendria que pagar también 1 euro. Era interesante ver el proceso de valorización y complicidad intrínsico al trabajo que hacen las instituciones en el mundo del arte. Y la verdad es que por ejemplo con medios como el video es ridícula la manera en la cual se le ha tratado de imponer un juego artificial de valores que son aplicables a las obras únicas. Es como si ese fuera el antídoto para sentir que uno pertenece a una popularidad especializada. La reacción de la gente fue increíble. Como sacábamos una parte de lo que pirateábamos cada día ahí venían (algunos vinieron todos los días) a ver qué había salido, incluso había quien tenía su lista de compras que fue en lo que se convirtió la hoja de sala del espacio dentro del pompidou pues tenía el nombre de todas las obras que exponíamos que eran las mismas que venderíamos en la calle. La exposición dentro del espacio se convirtió en una especie de sala de donde la gente iba a ver el producto antes de comprarlo. Fue maravilloso como la gente negoceaban, reservaban los discos a salir y hasta la ansiedad que se creó. También hubo los que trataron de cambiarle el sentido a la obra al proponerme comprar la colección de los discos y el pedazo de sábana en el que estuvieron expuestos dentro del centro pompidou como reliquia. Yo me negué porque eso negaba el gesto que estaba tratando de generar la pieza en aquél lugar. 

¿Cuál fue su motivación principal en esta práctica que vincula el museo con el comercio ilegal?

Para mí era una manera de presentar mi posición acerca de la propiedad privada y el rol institucional en preservar este camino. La metodología de trabajo y de visualización incluía el hacer coincidir los momentos de producción con los momentos de consumo pues durante la semana de exposición se estaba simultáneamente exponiendo, filmando, digitalizando, duplicando, empacando, distribuyendo y consumiendo los materiales. Es decir que durante esa semana estábamos rompiendo la ley. El único detalle que se negoció con la institución fue cubrir a los vendedores que eran jóvenes artistas en caso que viniera la policía. La legalidad es algo que cumple su rol estabilizando y regulando el chaos que es la diversidad de criterios pero siempre la he entendido no como un dogma sino como algo que se puede romper siempre y cuando uno no le haga daño ni afecte a nadie y siempre y cuando el argumento que uno propone con la ruptura es claro y deja espacio para que los demás puedan intervenir, opinar o disentir. La ley ha sustituído a la religión en su rol de regulador de la moral. Pero el hecho que sea ley y que conlleve su enforcement no significa ni que es lo que le va a todos ni que es inamovible o que se debe aplicar todo el tiempo y a todas las situaciones y para mí lo más importante es que uno pueda tener la libertad de expresarse como ente social y a veces la ley no nos permite sino una manera restringida y alienada de actuar. La ley es el language del poder, del establishment por lo tanto como artista y como ser social tengo todo el derecho y hasta el deber de romper las leyes que no me parezcan funcionen en lo que es mi cosmogonía social.

¿Cuáles fueron las principales restricciones de los artistas que no estabieron de acuerdo en participar?

Los que no quisieron participar simplemente pidieron que no se les expusiera, algunos explicaban su posición, otros explicaban cómo habían vendido los derechos de sus obras y por lo tanto ya no podían decidir sobre ellas, en algunos casos respondieron sus galerías (yo había escrito directamente a cada artista para evitar la mediación de las galerías y de los herederos), otros simplemente no respondían. Uno de los artistas (de los primeros que respondió) le hizo copia en su respuesta a la curadora de la colección y al director del departamento para implicarles y un poco para dar las quejas de mi comportamiento, atrevimiento y posición sobre el tema y un poco como delatándome, para mí fue fascinante ver a un artista posicionarse de esta manera que sólo imaginaba en sociedades totalitarias. También hubo un artista chino que por el contrario su respuesta fue simple: why are you asking? Lo cual es perfecto porque evidencia la diferencia en la relación que hay con la propiedad en unas culturas y en otras. Algunos dijeron que no y después que vieron el entusiasmo que creó esta obra me enviaron. El diaporama de reacciones fue lo que me interesó.

Has previsto publicar un libro digital frree download sobre el trabajo? Es que ya está en línea?

Todavía no. Estamos trabajando en ello.

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